Introducción

El condado de L.A., al contrario de lo que muchos piensen, no es un desierto.

Foto por Jules Miller en Unsplash

Su clima puede describirse más exactamente como "mediterráneo" o "semiárido". Lo cual significa que casi no llueve, pero cuando llueve, llueve mucho. Eso significa que la cantidad de agua que con cual contamos varía muchísimo de un año a otro: ¡desde 4 pulgadas hasta más de 40 pulgadas! Esta variabilidad en la lluvia presenta problemas para mantener un servicio de manera confiable a las 10 millones de personas que residen dentro de las 4,750 millas cuadradas del condado. El condado de L.A. obtiene aproximadamente dos tercios de su agua de gran variedad de fuentes externas, desde las montañas de la Sierra en el norte de California hasta el río Colorado en el este. Lograr que el agua llegue a nuestros grifos requiere de una enorme red de infraestructuras. Sin ella, el condado de L.A. hubiera seguido siendo un lugar seco y menos poblado.

¿De donde viene tu agua?

Agua Subterránea
Agua Regenerada
Agua de Lluvias
Importada

Fuentes de agua importada

Norte de California

A unas 350 millas al norte del condado de L.A., entre San Francisco y Sacramento, se encuentra el Delta de California (o el Delta del Río Sacramento-San Joaquín), una amplia gama de ríos y estuarios que se extienden a lo largo de 1,100 millas cuadradas. El agua de las Montañas Sierra fluye hacia el Delta y es transportada hacia el sur a través del expansivo Proyecto Estatal de Agua (o SWP, por sus siglas en inglés), que comienza en la Presa Oroville en el Río Feather y termina en el Lago Perris cerca de Riverside. El SWP incluye 22 presas y embalses además del Acueducto de California de 444 millas, y sirve como una fuente de agua vital para los condados del sur de California. Proporciona agua para regar más de 750,000 acres de tierras agrícolas en California, especialmente en el Valle de San Joaquín, y proporciona una parte de su agua potable a dos tercios de los Californianos.

El Valle Owens

La primera y más controversial fuente de agua fuera del condado de L.A. viene del árido valle Owens (ver: “LA Water Wars”, o la película “Chinatown”), que se encuentra a más de 200 millas al norte del condado de L.A., entre la Sierra Nevada y las cordilleras blancas. Los Angeles adquirió la mayoría de los derechos de agua de la región a principios del siglo 20 y posteriormente construyó el Acueducto de Los Angeles, cual es 233 millas de largo, para transportar el agua. En la década de 1940 se construyó una extensión de 105 millas hacia el norte hasta el Lago Mono; en la década de 1960 se agregó otra sección de 137 millas paralela al acueducto original. Juntos, estos acueductos proveen un promedio de 430 millones de galones de agua cada día, lo que representa aproximadamente un tercio del suministro total de L.A.

El Río Colorado

La extensa cuenca del Río Colorado, de 1,450 millas de largo, incluye partes de siete estados de los Estados Unidos, dos estados mexicanos, varias reservas indígenas y 11 Parques Nacionales. Ofrece vistas espectaculares, rápidos de agua dulce, riego agrícola y agua para áreas metropolitanas en todo el suroeste del país. Una parte del agua importada del Condado de L.A. proviene del río a través del Acueducto del Río Colorado, que transporta el agua a 242 millas de la Presa Parker en el Lago Havasu, en la frontera entre California y Arizona, para clientes del Condado de L.A. y otras comunidades del sur de California.

Fuentes locales de agua

Aproximadamente un tercio de nuestro suministro de agua, aquí en el condado de L.A., se encuentra bajo la superficie de la tierra, atrapada en capas de tierra dura y arcilla conocidas como cuencas de agua subterránea, que sirven efectivamente como reservorios subterráneos.

ILUSTRACIÓN DE LA CUENCA HIDROGRÁFICA
ILUSTRACIÓN DE LA CUENCA HIDROGRÁFICA

Agua Subterránea

El suelo bajo nuestros pies es una combinación de rocas, tierra, aire y, en algunos lugares, agua. El agua puede filtrarse a través del suelo y almacenarse en los espacios entre las partículas de la tierra. Esta agua se llama "agua subterránea" y la capa de suelo completamente saturada se llama "acuífero". El agua almacenada en los acuíferos se puede mover entre las partículas del suelo, casi como ríos subterráneos muy lentos. A medida que el agua fluye a través del suelo, se filtra y se limpia, y puede servir como fuente de agua dulce local. El agua subterránea se puede eliminar de un acuífero a través de bombeo.

Hay ciertos tipos de suelos que no permiten que el agua fluya a través de ellos con facilidad, estas capas de suelo se llaman capas impermeables. Un acuífero que tiene una capa impermeable encima se considera un "acuífero confinado", cual significa que es más difícil que el agua entre o salga del acuífero desde arriba. Un acuífero no confinado no tiene una barrera por arriba, por lo que el agua que fluye a lo largo de la superficie del suelo puede filtrarse en el suelo con facilidad y convertirse en agua subterránea.

El agua subterránea es una fuente importante de agua potable para nuestra región, sin embargo, el bombeo excesivo puede originar problemas con la estabilidad del suelo. Cuando se bombea agua del suelo, deja bolsas de aire entre las partículas del suelo. Estas bolsas de aire pueden derrumbarse con el tiempo, haciendo que la superficie del suelo disminuya.

Es importante recargar o reponer nuestras aguas subterráneas, tanto para nuestro suministro de agua como para protegernos contra el hundimiento del suelo. En áreas donde la geología es propicia (por ejemplo, superficies sobre acuíferos no confinados), los administradores del agua han creado grandes piscinas de agua que permiten que el agua se filtre en el suelo. Estas piscinas de agua se denominan terreno de propagación y desempeñan un papel vital para garantizar que nuestras aguas subterráneas locales no se agoten y que tengamos una fuente local confiable de agua dulce para futuras generaciones.

Geólogo de ingeniería que mide los niveles de las aguas subterráneas. (Kelly M. Grow / Departamento de Recursos Hídricos de California)

Cuencas locales de agua subterránea

Estas reservas de agua subterránea se rellenan naturalmente en muchos lugares con lluvia que se absorbe en el suelo, pero también pueden recargarse intencionalmente utilizando agua importada, agua reciclada, y agua de lluvia capturada por medio de un proceso conocido como ?reabastecimiento mejorado?. No todas las áreas del condado de L.A. tienen cuencas de agua subterránea eficaces, pero las que sí las tienen a veces dependen de esta fuente hasta para el 90% de sus suministros de agua.

Agua reciclada usada para irrigación del césped. (Kelly M. Grow, Departamento de California de Recursos hídricos)

Agua Reciclada

Gran parte del agua que se va por el desagüe de nuestros hogares y negocios pasa por tuberías a las instalaciones de tratamiento de agua, donde pasa por varias fases de limpieza, tratamiento y pruebas antes de ser finalmente liberada para su reutilización. La mayor parte del agua reciclada en el condado de L.A. se destina a usos industriales; sin embargo, parte de ella es tratada con un nivel de purificación aún más alto y se utiliza para reponer las cuencas de agua subterránea. El uso de agua reciclada está promoviendo la sostenibilidad local y reduciendo nuestra dependencia de fuentes importadas.

Presa del río San Gabriel cerca de Whittier Blvd. al comienzo de la cuenca costera de San Gabriel el lunes 8 de abril de 2013. (Diandra Jay / Departamento de Obras Públicas del Condado de Los Angeles)

Captura de agua producida por las tormentas

En circunstancias normales, el agua de lluvia caería al suelo y sería absorbida por la tierra, donde gran parte de ella pasaría hacia los acuíferos subterráneos, mezclándose con el resto de nuestras aguas subterráneas. Obviamente, en las ciudades cubiertas de concreto, no funciona de esa manera. El agua originada por las lluvias acarrea contaminación a su paso por la superficie, al pasar por nuestras calles, en los desagües para tormentas, y eventualmente fluye hacia los cuerpos de agua locales y hacia el océano. Un sistema complicado y en expansión en todo el condado de L.A. nos ayuda a capturar o "cosechar" las aguas de las lluvias para que puedan ser tratadas y luego usadas para propósitos como reabastecer nuestras cuencas de agua subterránea.

Desafíos

En los próximos años, el suministro de agua del Condado de L.A. enfrentará muchos desafíos.

Las fugas y la evaporación del agua continuarán desviando una cantidad significativa de agua importada mientras se transporta por los acueductos, y el número de personas que viven aquí continúa aumentando lenta y constantemente. Y lo que es más importante, el cambio climático ha dado lugar a un calor intenso y a una variación en nuestros patrones climáticos. El agua cae de manera diferente de como caía antes. Los días calurosos son más calurosos, los períodos de sequía son más frecuentes y más secos, y los días de fuertes lluvias se han vuelto lo normal.

La infraestructura de agua del Condado de L.A. se encarga de suministrar agua confiable a más de 10 millones de personas y de canalizar las aguas producidas por las lluvias para prevenir inundaciones. A medida que aumentan los desafíos para nuestro suministro de agua, tanto nuestro sistema para administrar el agua como nuestros propios hábitos de consumo en el uso del agua tendrán que adaptarse para que podamos maximizar su uso y conservar hasta la última gota.